domingo, 9 de marzo de 2008

Efectividad en el acto sexual: zonas erógenas masculinas


En la vida, cada uno de nosotros nos fijamos objetivos, metas, propósitos, etcétera. Muchos de ellos se cumplen "solos", o bien los llevamos a cabo. Cuando formamos nuestra familia, dichos propósitos cambian y se convierten muchas veces en fantasías, llegando así a los deseos que se cumplen, y a veces, ya sea una pareja hetero u homosexual, comienzan a tener conflictos maritales nacidos de deseos no cumplidos. Entre los principales que se dan en la vida de cónyuges, está la falta de pasión, satisfacción, y hasta amor en el acto sexual.


Por tal situación, es de vital importancia hablar en estos tiempos, donde reinan los problemas sociales, económicos, políticos, familiares, hasta llegar a los de pareja, de las zonas erógenas del hombre.


En revistas, artículos, notas, informes, etcétera, existe el predominio por hablar de los puntos de excitación de la mujer. No es quizás que le den menos importancia al hombre, sino más bien, es que ellos están en su mayoría estigmatizados, y consideran que hablar de sexualidad es sólo cosa de mujeres, además de aludir a que únicamente "ellas" tienen zonas erógenas.


Sería equivocado pensar en lo que anterior mencioné (sólo las mujeres poseen zonas erógenas), puesto que el cerebro está enlzazado con la piel, la cual a su vez no sólo sirve de proteccion, sino también como receptor de sensibilidades. Las zonas erógenas del hombre, no son entonces todo el cuerpo: son partes del cuerpo humano con más sensibilidad y cuyo estímulo: tiene como finalidad activar sexualmente a una persona.


Aunque en diversos documentos, se toma directamente a la mujer en varios de sus puntos del cuerpo para determinar las zonas erógenas, y al hombre sólo el pene, se mostrarán a continuación y con base en investigaciónes, cuáles son las principales partes excitables del hombre:


  • Boca: debido a que nuestras emociones se encuentran estrechamente relacionadas con el gusto.

  • Prostata: a ésta se le denomina el motor de orgasmos, porque que genera excitación desde un simple masaje, hasta la introducción de los dedos o bien juguetes sexuales.

  • Cabello y nuca: los masajes y besos, así como usar la lengua, hasta quizás llegar a pequeños mordiscos, son esenciales en estas partes del cuerpo. Para reducir tensión, pueden prolongarse dichas actividades al nivel de hombros y clavículas, para llegar al masaje intensamente erótico.

  • Orejas: ahí confluyen gran cantidad de terminaciones nerviosas. Escuchar y sentir gemidos, palabras senusales, y para algunos, portar accesorios como aretes o piercings, influyen en gran cantidad a la excitación.

  • Manos: las yemas de las manos, son demaciado sensibles, y ésta aumenta con el calor de la boca.

  • Bajo viente e ingle: al ser la denominada "zona roja" del hombre, desde el ombligo hasta el ano, es necesario masajear el ingle, debido a que éste favorece el flujo de sangre hacia los cuerpos cavernosos del pene, los cuales deben llenarse de sangre para tener una erección.

  • Piernas y pies: la clave de estas dos partes del cuerpo, se encuentra en estimular las piernas de uno mismo con las de la pareja.

  • Glúteos y ano: acariciar las nalgas, es sumamente excitante, y esto puede llevar a la máxima en la relación sexual que respecta a esa parte del cuerpo: el beso negro.

  • Pene: al ser el hombre considerado falocéntrico, sólo queda señalar que la zona más erógena del pene, es la cabeza, o mejor conceptualizado como glande.

  • Tetillas: la rigidez de éstas, resulta ser el indicador más eficaz para saber qué tan excitado se encuentra el hombre. Mientras más duras mayor es el grado. ¿Cuál es la clave?: masajes circulares y un lengüetazo o beso sobre el pezón.

  • Cabello: aunque es raro, esta sección de la cabeza, también es parte de las zonas excitables del hombre. Únicamente habrá que hacer movimientos circulares y rsaguños leves en la cabellera.

Son once las citadas zonas erógenas del hombre. Ahora, queda demostrado que en comparación de las trece de la mujer, también poseemos, y sobretodo no somos rígidos como muchas mujeres consideran.


Puntualizando, se puede aludir a que muchas veces no se trata de algún transtorno, enfermedad, disfunsión, o que ya no exista amor en una pareja, sino más bien a veces será problema de no conocer nuestro propio cuerpo. Después de eso, únicamente quedará llevar el tema a la mesa, exponerlo y comenzar a planear el reinicio de la pasión "perdida", o bien descubrir que en realidad ya no hay salvación.